Las series de culto merecen una película. Y los franceses lo entendieron muy bien, con su impronta, su estética y sus encantos.
Cinco años después de que la agencia ASK bajara la persiana, volver a ver la vida de una oficina parisina creativa tiene algo de subyugante. ¡Llama a mi agente!: La película retoma el universo de Dix pour cent (10%) justo donde los fanáticos lo dejaron. Andréa Martel (Camille Cottin) está ahora del otro lado del mostrador y consigue recuperar el sentimiento del espectador con los personajes, esos que acumulan el paso del tiempo y sus propias historias.
Dirigida por Émilie Noblet, sobre un guion de Fanny Herrero y Lison Daniel, la película recupera al elenco original —Laure Calamy, Thibault de Montalembert, Grégory Montel, Nicolas Maury, Fanny Sidney y Liliane Rovère— y vuelve a ponerlo en esa coreografía de crisis, urgencia y cinismo entrañable que hizo de la serie un objeto de devoción. París, una vez más, no es solo una locación sino una atmósfera: esa ciudad de despachos elegantes y almuerzos tensos que la serie convirtió en sinónimo de glamour con fecha de entrega o de estreno.
Si algo garantiza Call My Agent! desde sus tiempos de serie es el placer culposo de ver a estrellas reales interpretar versiones desquiciadas de sí mismas. Y la película no se guarda nada: George Clooney, Eva Longoria, Laetitia Casta y Laurent Lafitte se suman a la fiesta con ese humor autoparódico que convierte el ego del cine en material de comedia. Son algunos de los momentos más desopilantes del film, los que provocan las carcajadas más francas y funcionan también como una puerta de entrada para quienes apenas conocen la serie y todavía no se sumaron al club de sus seguidores.
Pero la película no se conforma con la nostalgia ni con el desfile de invitados. Su verdadero corazón está en el giro de Andréa. Durante años fue quien resolvía crisis ajenas, reescribía contratos y calmaba pánicos para que el trabajo de otros brillara mientras ella se volvía invisible. Ahora, como directora debutante, ve tambalear su propio rodaje apenas unos días antes de empezar a filmar. Por primera vez tiene algo que firmar con su nombre. Ese desplazamiento —de gestionar el talento ajeno a exponer el propio— le da a la comedia una nueva capa de reflexión sobre la autoría y sobre quién tiene, finalmente, derecho a ejercerla.
Sin spoilear el desenlace, digamos que la película entiende algo que muchas secuelas de series queridas no consiguen: sabe cuándo soltar la carcajada y cuándo bajar la guardia.
El cierre golpea de un modo genuinamente emotivo y corona el arco de Andréa con una escena que justifica, siete años después del final de la serie, por qué este reencuentro valía la pena.
¡Llama a mi agente!: La película ya está disponible en Netflix y es una puerta de entrada al glamour del cine francés contemporáneo.