Estrenado en septiembre en Netflix, "El mundo cabe en una canción" recorre más de cuatro décadas de la vida y la carrera de uno de los grandes artistas del rock argentino. Un viaje íntimo por las canciones, los amores, las pérdidas y las historias que construyeron a Fito Páez y su carrera.
Luego de haber sido el centro de una ficción que contó su vida, ahora es el propio Fito Páez quien, frente a una cámara, mira hacia atrás y recorre su historia y su discografía sin intermediarios.
Es interesante escuchar qué tiene para decir el hombre detrás de las canciones que ya forman parte de la memoria colectiva. Así van transcurriendo "Del 63", "Giros", "11 y 6", "Mariposa Tecknicolor" y "El amor después del amor", en diálogo permanente con una vida privada que siempre fue bastante pública. Ahí aparecen sus amores: Fabiana Cantilo, Cecilia Roth, Romina Ricci y su pareja más reciente, Eugenia Kolodziej.
La película encuentra su punto de partida en una pausa inesperada. En 2024, un accidente obligó a Páez a interrumpir parte de su actividad y a enfrentarse al dolor físico, al cansancio y a una vulnerabilidad que pocas veces había quedado expuesta ante el público. Desde ese presente, el músico repasa los grandes éxitos, las pérdidas, los excesos, las tragedias, los hijos, las amistades y también los fracasos. La cámara de Matías Gueilburt lo acompaña durante más de un año entre ensayos, grabaciones, viajes y escenarios de América Latina, Estados Unidos y Europa.
Quizás esa sea la mejor manera de entender el título del documental: el mundo cabe en una canción porque, en el caso de Fito Páez, una canción puede contener una vida entera, la suya.
Y ahí está el verdadero hallazgo de la película: no en las anécdotas que ya conocíamos, sino en verlo a él eligiendo, entre tanto material, qué parte de esa vida quiere seguir cantando.